Otro atardecer me sorprende vagando por las calles de la ciudad. Y de repente me veo sentada en ese bar, que hace poco frecuento, pero que ya es Mi bar, ese que adopté como propio, que elegí para mí. Allí estaba yo, tan tranquila, esperando, con la espalda contra la pared y las manos en los bolsillos, Así, al igual que suelo esperar a mis mejores amigos, esperaba mi propia llegada.
Y si al principio me sorprendí, luego todo fue tan cotidiano como de corriente. Después de tanto andar ( pero extrañamente ya sin sentirme cansada) finalmente, me tenia frente afrente.
Me miré a los ojos y me alegré de verme. Sentí placer y paz de poder estar frente a mi misma y me sonreí. No tenía nada que contarme, era cierto, así que solo me inventé un buen café (corto pero fuerte) pagué la cuenta y me fui, alegremente, a perderme otra vez por las calles de la ciudad…
“Y es que de eso se trata la vida…”, me dije. Intensos y fugaces encuentros con uno mismo. Poder mirarnos a los ojos y reconocemos. Luego, tan sólo sonreímos y dejamos ir, sabiendo que siempre tendremos oportunidad para reencontrarnos.
Autora literaria: Joselina Berraz Montyn
Creador grafico: Martin Castellanos
No hay comentarios:
Publicar un comentario