Cuando alcé vuelo por primera vez, me sentí más parte de las blancas y omnipresentes nubes que de la diminuta tierra bajo mis píes, con sus casitas de juguete y sus campos simétricamente arados…
“La vida es una cuestión de perspectivas” me dije y viendo el mundo desde las alturas el concepto se vuelve tanto más evidente. Soy ciudadana de las nubes: las atravieso y me persiguen, se deforman y se transforman, se buscan, se encuentran y se separan. A veces, provocan tormentas y otras, se abren para dar paso al sol. Ellas son como yo… o tal vez, yo sólo soy una nube más, perdida en un cielo lejano…
Y por primera vez aterrizo, zumban mis oídos, el estomago se vuelve vacio y es como volver a nacer… Hay dolor, emoción e incertidumbre, es otra hora, otro lugar, otra lengua que aprender… soy otra yo también… he vuelto a nacer!
Mi nueva familia es azarosa al igual que la primera. Tengo un nuevo trabajo y un nuevo amor que viene y va, sin pertenecer a nadie más que a mí, soy yo quien lo deposita aquí o allá, según capricho, quien inventa ilusiones y las desarma… creatura y creadora.
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