Volver a Dublín fue como volver a casa, alguien me esperaba, un lugar, una huella…
Por primera vez, el tamaño de pie estampado en el suelo coincidía con mi calzado… obsarvé con asombro la auténtica huella de mi pasar…
No me sentí más Dublinense, ni menos Argentina, me sentí más persona que nunca, individual, única e irrepetiblemente yo… no podría escapar a la pasión que me perseguía, que se me brindaba generosa y me corrompía hasta las lagrimas… sola, huérfana, sin pasado, pero con todo el presente, por primera vez, pues mirar hacia atrás sin sentir vértigo. Reconocí el camino marcado por mis rastros frescos, Aún traté de encontrar parecido con las pisadas marcadas por mis viejos zapatos… y los tenía… ¿Por qué negarlo? A veces se parecía a las de mi madre y otras muchas a las de mi padre… pero ahora, por fin, eran sólo mías…
En casa, éramos todos muy distintos pero las diferencias ya no dolían… las diferencias crecían a nuestro alrededor, libres como pasto verde, se alimentaban de nuestras semejanzas y se multiplicaban… nos inundaban, nos refrescaban y nos hacían mas humanos…
Autora literaria: Joselina Berraz Montyn
Creador grafico: Martín Castellanos
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